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Venturita López Piris
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Venturita López Piris, cuyo verdadero nombre era Estela Ventura Avelina Álvarez López, nacida en Santiago de Chile el 2 de noviembre de 1908 (según su acta de bautismo, realizado en la Aguada, en Uruguay, en 1922) o 1910, según su registro de ingreso a Brasil (1952). Fue hija de la actriz española Avelina López Piris, de quien adoptó sus apellidos artísticos, y de Lisardo Álvarez Llamas, también español. Se casó con Justo Agudiez, un artista español, famoso por su acto con el muñeco Don Pánfilo Agudiez.
Venturita fue una actriz que comenzó en las artes escénicas a corta edad, acompañando a su madre, filmando su primera película en 1926, "Juventud, amor y pecado", dirigida y protagonizada por Nicanor de la Sotta. En la prensa de la época (La Nación, 1926), apareció acreditada como Venturita A. Piris.
Posteriormente se unió a la Compañía de Alejandro Flores, participando en varios montajes, entre ellos: "Mocosita" de Armando Moock, "El blanco de la muerte" de Nathanael Yáñez Silva, junto a Alejandro Flores y Rafael Frontaura, en el Teatro Carrera. También participó en las obras "Vírgenes modernas" de Eugenio Orrego Vicuña y "Malhalla tu corazón" de Alejandro Flores, en septiembre de 1929.
De su actuación en "Vírgenes modernas", el periodista Nathanael Yáñez Silva de La Nación señalaba: "La señorita López Piris, muy emotiva, tomando su papel con gran seriedad artística, y poniéndose en situación fácilmente". La nota también alababa las actuaciones de Alejandro Flores, como el galán, con "todas las cualidades que tiene dicho actor dentro de estos tipos: galanura, en verdad, simpatía, naturalidad y esa conciencia de dominador, de necesidad en el teatro". También alaba la actuación de Fernando Settier, en su rol de político, de Elvira Flores y Ricardo Moller, cuyo personaje episódico fue presentado con gracia (Yáñez, 1929).
"El dolor de callar" fue estrenada por primera vez por la Compañía de Alejandro Flores, el 5 de julio de 1930. Fue precisamente Alejandro Flores quien le dio la oportunidad a Fernando Vernier para estrenar sus obras. En la ocasión el elenco estaba conformado por: Elvira Flores como Mercedes. Alejandro Flores, Rafael Frontaura , Fernando Settier, Carvallo, Daly Barrios y Venturita López Piris, completaron el conjunto eficazmente.
En julio de 1930, la Compañía de Alejandro Flores, montó un homenaje al Aniversario de la Independencia de la República Argentina, para la ocasión, presentaron "La propia obra", escrita en 1920 por César Iglesias Paz, canciones de Venturita López Piris, un monólogo a cargo de Leoncio Aguirrebeña y un recital de Alejandro Flores de algunos de sus poemas. Para la función de la noche, se anunciaba "El dolor de callar" de Fernando Vernier (La Nación, 9 de julio de 1930).
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Coloración con IA de un cartel de la obra presentada por la Compañía (1932). |
Durante septiembre de 1932, la Compañía de Comedias dirigida por Venturita López Piris y Leonardo Arrieta protagonizó una de las temporadas teatrales más activas y eclécticas en el Teatro Santiago. A lo largo de un mes, el repertorio abarcó desde el melodrama y la comedia de enredos, hasta adaptaciones nacionales, musicales y dramas psicológicos. Este ciclo no solo reveló la versatilidad de su primera actriz, sino que puso en evidencia la voluntad artística del grupo por alcanzar tanto al gran público como al espectador exigente.
La temporada se inauguró con "La mujer desnuda" de Henry Bataille, un drama de desgarro emocional en torno al desamor y la reconstrucción personal. La crítica destacó la entrega de Venturita López Piris en un papel protagónico exigente, especialmente en el tercer acto: “Supo encontrar el acento apasionado, trágico en ciertos instantes… ocasión para hacerse aplaudir en forma entusiasta y sincera” (L., 1932, septiembre 3, La Nación, p. 6). Este montaje marcó el tono emocional y técnico de la temporada.
El vaudeville "El Príncipe Heredero" de Julio Sánchez Gardel fue reseñado como una obra sin mayores pretensiones, aunque bien ejecutada por el elenco, especialmente por Venturita y Arrieta, reafirmando su química actoral (L., 1932, septiembre 4, La Nación, p. 13).
El giro vino con "Mister Beverley", adaptación del thriller británico "The Barton Mystery", de Walter Hackett, que mezcló suspenso y sentimentalismo, con roles centrales para Venturita, Arrieta y Conchita Buxón. La compañía ensayó la pieza “con todo entusiasmo” anticipando su éxito (La Nación, 1932, septiembre 7, p. 4).
Sin embargo, el verdadero desafío vino con "La llama sagrada" de Somerset Maugham, presentada como una obra policial, aunque algunos críticos la consideraron un drama sentimental disfrazado de misterio. A pesar de “lapsus” y una traducción débil, la interpretación de Venturita y Arrieta mantuvo el nivel (A., 1932, septiembre 11, La Nación, p. 6).
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Venturita López Piris fue la primera actriz chilena más destacada en la década de 1930. |
Uno de los logros más comentados fue la versión escénica de "Madame Butterfly", basada en la ópera, con texto de V. Gabirondo y E. Enderiz. El público elogió el resultado y la labor de Venturita en un papel profundamente lírico (La Nación, 1932, septiembre 15, p. 4).
En "Mamá ilustre" de Enrique Suárez de Deza, se ensayó un conflicto materno de hondo calado psicológico: una mujer que cría al hijo de la infidelidad como suyo. Venturita ofreció una interpretación “de mucho compromiso, salvado con justeza y emoción”, que reveló nuevas facetas de su talento (L., 1932, septiembre 18, La Nación, p. 9).
"Maternidad", de Roberto Bracco, reforzó este perfil, siendo otra pieza sentimental de peso actoral. También se reestrenaron "La serpiente" de Armando Moock y "Mocosita", una pieza ya clásica para Venturita, en la que se lució con su encanto personal.
La compañía no se limitó al repertorio extranjero. Estrenó "Entre bastidores" de Nathanael Yáñez Silva y "Un animal de costumbres" de Pedro J. Malbrán y Alfonso Reyes Messa, una comedia sentimental con tintes cómicos que prometía “el mejor triunfo nacional del año” (La Nación, 1932, septiembre 20, p. 4). Ambas demostraron la apertura del elenco a dramaturgias locales.
En tono más ligero, "La audacia de Pomarol", versión de una comedia francesa ("Pomarol a du cran!", vodevil en 3 actos de André Mouëzy-Eon y André Bisson), fue traducida y adaptada por Pepe Rojas, proporcionó un respiro festivo. Su éxito confirmó que la comicidad bien ejecutada seguía cautivando al público. Cabe destacar que la crónica de La Nación, atribuye la obra a otros autores franceses (La Nación, 24, 25 y 27 de septiembre de 1932).
La culminación llegó con "Era una vez..." de Francis de Croisset, una pieza melodramática en torno a la cirugía estética como metáfora de redención moral. Venturita debió alternar dos caracteres en un mismo cuerpo escénico, “Ellen y Mary”, superando con destreza la difícil transición entre ambos: “Supo salvar esos escollos y dar la impresión requerida, la emoción indispensable” (L., 1932, septiembre 29, La Nación, p. 4).
La función de beneficio, programada para el 4 de octubre, fue anunciada como una gala de despedida y reconocimiento. La obra elegida fue "Con las alas rotas" de Emilio Berisso, una pieza dramática que permitía “el lucimiento de la festejada y de todas las primeras partes del elenco que dirige Leonardo Arrieta” (La Nación, 1932, septiembre 29, p. 4).
El grupo estuvo conformado por primeras figuras como Leonardo Arrieta (también director), Conchita Buxón, Avelina López Piris, Manolita Fernández, Guillermo Carvallo, Fernando Settier, Arnaldo Garau, José Grimaldi, Américo Vargas, Enrique Echavarria y Hilda Sour. Venturita fue el eje de la mayoría de los montajes, pero el resto del elenco brilló con actuaciones destacadas que contribuyeron a la cohesión y riqueza de la temporada.
La temporada 1932 de Venturita López Piris consolidó su figura como una de las más completas del teatro chileno de la época. La variedad del repertorio, la solvencia interpretativa del elenco y el compromiso con el público —expresado incluso en precios populares— hicieron de esta serie de funciones un verdadero mosaico de emociones, géneros y estilos. Lejos de limitarse a lo seguro, la compañía se atrevió a explorar zonas teatrales difíciles, y lo hizo con dignidad artística y gran entrega.
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En mayo de 1934, la Compañía de Alejandro Flores realizó tres funciones en el Teatro Victoria, donde presentó con éxito creciente su séptima temporada oficial. En la matinée y la función nocturna, repitió la comedia "El Gallinero", de Tristán Bernard, mientras que en la función vespertina estrenó "La Alegría de Amar", una obra de Louis Verneuil traducida por José Vizcaya Claro. Alejandro Flores interpretó al protagonista, acompañado por Venturita López Piris y el resto del elenco, quienes prepararon con esmero sus roles. La compañía anunciaba la reposición de "El Rosario", una delicada comedia de Bisson basada en el romance de Florence Barclay (La Nación, 1934, mayo 1).
El 15 de septiembre de 1934, el Teatro Victoria fue escenario de una jornada teatral memorable en homenaje a Venturita López Piris, primera actriz de la Compañía de Alejandro Flores. En la función vespertina se repuso con éxito la comedia "Como yo te quería", del actor y dramaturgo chileno, Edmundo del Solar, que había sido estrenada días antes con caluroso aplauso para las primeras figuras del elenco. Por la noche, se celebró la velada de beneficio a Venturita López Piris, con el estreno de "La jaula de la leona" (1924), del dramaturgo español, Manuel Linares Rivas, pieza de profundo contenido psicológico y pasional, que ofreció a la actriz un papel de gran lucimiento. La función culminó con un acto de variedades en el que participaron Alejandro Flores, Rafael Frontaura, Lucho Córdoba, Silvia Villalaz y la propia López Piris, quienes ofrecieron recitaciones y cantos. Esta doble jornada fue considerada uno de los hitos de la temporada teatral de 1934 (La Nación, 1934, septiembre 15).
Durante esa misma temporada de agosto-septiembre de 1934, se montaron además otras obras, entre ellas "Bluff" (1931), de Georges Delance, "El rey de la baraja", adaptación de una novela francesa realizada por José Luis Vizcaya Claro, "La Escuela de Contribuyentes" de George Berr y Louis Verneuil (Traducción de José Luis Vizcaya Claro), "Barro Humano", del dramaturgo argentino Luis Rodríguez Acassuso, "La vida comienza mañana" , basado en la novela homónima (1912) de Guido da Verona, se reponía "La alegría de Amar" de Louis Verneuil, "La garra", también de Manuel Linares Rivas. Además de los actores mencionados, participaron en esa temporada Jorge Quevedo y Maruja Dalberg. Sobre "La Escuela de Contribuyentes", dice La Nación: "La interpretación que la Compañía Flores hace de la pieza, es acertadísima, Alejandro Flores en el papel protagonístico, Ventura López en la muchacha voluble, Frontaura y Córdova en tipos admirablemente caracterizados, Quevedo en un personaje simpático, todos ellos dan a las escenas de la obra mucha animación y logran obtener aplausos al final de cada acto." (La Nación, 1934, septiembre 02).
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A su regreso de Argentina, Venturita fue entrevistada por revista En Viaje (1937). |
Después de una prolongada permanencia en Argentina, Venturita López Piris, que en aquella época era la figura femenina más destacada del teatro chileno, regresó a Santiago. Su retorno a la patria se produjo tras una brillante jornada artística en los escenarios y radiodifusoras argentinas. La opinión del público del país vecino y de la crítica fue unánime en enaltecer las sobresalientes condiciones de la simpática actriz chilena. Sus méritos fueron ampliamente reconocidos, constituyendo no solo una satisfacción personal para ella, sino también un orgullo para Chile. La filmación de la película "Nobleza Gaucha" (1937), exhibida con éxito rotundo en Santiago, brindó otra oportunidad para que Venturita demostrara sus habilidades como actriz y cantante. Aunque Olinda Bozán, gran figura del teatro argentino, también brilló en la película, Venturita logró destacar aún más, otorgando al film un interés excepcional. No había duda de que Venturita no tenía nada que envidiar a las estrellas consagradas de Hollywood, siendo fotogénica, actriz y cantante. Durante su estancia en Santiago, ofreció audiciones de canto por Radio Baquedano, cuyos estudios recibieron a diario múltiples felicitaciones para la artista chilena (En viaje, 1937).
En "Nobleza gaucha", Venturita interpretó la canción "Flor de cardo", la que, según Pedro Sienna (2015), en una entrevista que le realizó en 1937, fue una canción que "ha gustado mucho". A la pregunta sobre su éxito en Argentina, Venturita le explicó: "No fui contratada al partir; me aventuré confiando únicamente en mi buena estrella, si es que la tengo. Pero la suerte me sonrió. Apenas llegué, me uní a una compañía que recorrió las provincias con "Papirusa", logrando un gran éxito en cada lugar que visitamos. Esta experiencia me permitió familiarizarme con el ambiente y adaptar mi estilo a las exigencias del público argentino" y continuó hablando sobre sus transmisiones radiales: "Al regresar a Buenos Aires, entré a Radio El Mundo, una de las más prestigiosas de América. Tuve la fortuna de interpretar el papel principal en una comedia musical, "Morena", que se mantuvo en el aire durante dos meses con una aceptación extraordinaria. El director de la emisora, Pablo Osvaldo Valle, me ofreció formación especializada, con maestros para tangos y canciones centroamericanas. Después de preparar mi repertorio, fui contratada nuevamente y trabajé allí durante cuatro meses consecutivos." (Sienna, 2015).
En el diario La Nación del 16 de septiembre de 1937, se anunciaba su regreso a Chile desde Argentina. La nota titulada "Anoche llegó Venturita López Piriz", decía: "Por la combinación que arribó anoche a la Estación Mapocho, llegó a Santiago la aplaudida actriz chilena Venturita López Piriz que estuvo fuera de su patria durante dos años. A la llegada a Mapocho la esperaban numerosos amigos, parientes y periodistas que le hicieron una simpática recepción... Mañana se le ofrece una comida de bienvenida en el Restaurante Da Osvaldo" (La Nación, 16 de septiembre de 1937)
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En 1941, la Revista Ecran sorprendió a sus lectores con una noticia que llenó de alegría al mundo artístico chileno: la actriz Venturita López Piris anunciaba su matrimonio con el notable ventrílocuo Justo Agudiez. La publicación dedicó una página especial para celebrar el acontecimiento, presentando a la actriz con una serie de fotografías donde lucía espléndida con trajes de novia, incluyendo un vestido firmado por el prestigioso diseñador Romero de Torres.
Conocida por su encanto y talento sobre los escenarios, Venturita fue descrita por la revista como una artista “de rara gracia y simpatía”. Su boda representó más que un hecho íntimo: fue un suceso celebrado por sus colegas y admiradores, quienes la consideraban una figura querida del teatro nacional.
La nota destaca también la delicadeza de las imágenes, capturadas por el fotógrafo La Hitte, que inmortalizan a la actriz en poses elegantes, anticipando su ingreso a una nueva etapa de vida. (Revista Ecran, 1941)
Antes del inicio de la temporada, la actriz fue noticia en el mundo del espectáculo por su vida personal: el 19 de marzo de 1941, Venturita López Piris contrajo matrimonio con el ventrílocuo español, Justo Agudiez, en la Iglesia del Sagrario.
El evento fue mencionado por el diario La Nación con el título: "Matrimonio entre artistas" y señalaba: "Esta tarde, en la Iglesia del Sagrario, contraerán matrimonio, la distinguida primera actriz, Venturita López Piris, de tan destacada actuación en nuestros escenarios y en el extranjero, con el conocido y popular artista, Justo Agudiez" (La Nación, 19 de marzo de 1941).
La temporada 1941 de la Compañía de Comedias y Dramas de Venturita López Piris marcó un hito en el teatro chileno de comienzos de los años cuarenta. Desarrollada en el Teatro Imperio de Santiago, esta temporada destacó tanto por la solidez y continuidad de su programación como por el carisma de su figura principal, quien, además de protagonizar todos los montajes, encabezó una compañía mixta de alta exigencia actoral y técnica.
La compañía debutó el 1 de abril con la obra argentina "La vida que ha de nacer", del autor Luis Rodríguez Acassuso. La elección de esta pieza no fue casual: se trataba de una obra reciente, reconocida en Buenos Aires, con un tema profundamente humano —la maternidad soltera— abordado desde una perspectiva moderna, controversial y cargada de emotividad. La crítica reconoció en esta elección el deseo de Venturita por ofrecer una propuesta de peso dramático y actualidad social, lo cual fue interpretado como un gesto de valentía artística (La Nación, 1 y 2 de abril de 1941).
La dirección artística recayó en el actor y director Leonardo Arrieta, quien tuvo además un rol protagónico en las obras presentadas. La prensa remarcó su solvencia y sentido escénico. El elenco fue amplio y cuidadosamente seleccionado. Entre los intérpretes destacaron Venturita López Piris, Leonardo Arrieta, Aracelly Márquez, Dioni Hernández, Avelina López Piris, Maruja Vilches, Teresa Venegas, Teresa Pradas, Carmen Guerrero, Andrés Olías (erróneamente citado como José Olías), José Parejo, Gustavo Bertot, Rodolfo Martínez, Gerardo Grez, Arnaldo Garau y Luis Muñoz. Muchos de estos nombres provenían de la compañía de Eugenia Zúffoli (actriz italo-española), con la que habían trabajado previamente en Perú. Su incorporación a la compañía de Venturita fue considerada un acierto por parte de la prensa (La Nación, 23 de marzo de 1941).
El repertorio, desarrollado entre abril y mayo de 1941, incluyó seis obras documentadas por la prensa nacional. Todas las piezas fueron montadas en el Teatro Imperio con escenografías cuidadas, algunas diseñadas por Héctor del Campo, y un nivel actoral destacado por su disciplina y versatilidad:
Con esta última obra, la Compañía cerró su temporada 1941, brindando su función final el 04 de mayo de 1941. Los integrantes de la Compañía se integraron a otras.
La crítica de La Nación valoró el esfuerzo organizativo y la calidad del elenco, aunque mostró matices frente a algunas propuestas. En "La vida que ha de nacer" se reconocieron pasajes brillantes pero también escenas que parecían "más propias de una conferencia que del teatro". En contraste, comedias como "Su noche de bodas" o "Usted me tienta, señora" fueron elogiadas por su ritmo y encanto, destacando el "chispeante ingenio y las divertidas situaciones" (La Nación, abril-mayo 1941).
La inclusión del ventrílocuo Justo Agudiez en funciones de fin de fiesta, con su muñeco "Don Pánfilo", aportó una dimensión más amplia al espectáculo. Su presencia fue resaltada en las funciones de fin de semana y contribuyó al atractivo de la temporada (La Nación, 9 de abril de 1941).
La temporada 1941 significó para Venturita López Piris no solo un año de logros escénicos, sino también de consolidación personal y profesional. Fue una experiencia de liderazgo femenino, gestión artística y versatilidad interpretativa que le permitió destacarse como figura central del teatro chileno de la época.
Pocas pistas nos quedan de los años posteriores de la vida de Venturita, trabajó en Radio La Frontera de Temuco, junto a Justo Agudiez, también en Radio Portales CB93 durante 1942, en octubre de ese mismo año, viajó a Argentina en compañía de su marido. Viajó a Uruguay desde Argentina en mayo de 1949, acompañada por Agudiez, en el registro de ingreso a Montevideo, aparece su edad (38 años) y su número de cédula de identidad (N° 155593). En otro registro aparece ingresando a Brasil en 1950.
Por ahora no he encontrado más referencias de su vida con posterioridad a 1950, sólo que el hijo de Justo Agudiez se radicó en Estados Unidos, aunque es acreditado en su registro de Seguro Social de Estados Unidos como Justo Agudiez López, no tengo la certeza de que sea hijo de Venturita, ya que Agudiez estuvo casado hasta 1939, año en que enviudó y el registro señala que el joven Agudiez nació aproximadamente en 1930, mientras Agudiez estaba casado con
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Algunas participaciones teatrales |
1929 |
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1930 |
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1932 |
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1934 |
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1941 |
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Películas |
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1926 |
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1927–1934 |
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1937 |
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