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Revista Espartako.cl

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Documento de Historia Nº 029. 11 de septiembre de 2003


El 1º de Mayo de 1886

La Justicia al Servicio del Capital

(Periódico "El Siglo" Nº 8425, Tercera Época Nº 825, del 02 al 08 de mayo de 1997, Pág. 2 y 3)



El 17 de mayo de 1886 se reunió el Tribunal Especial, ante el cual comparecieron August Spies, 31 años, periodista, director del "Arbeiter Zeitung"; Michael Schwab, 33 años, tipógrafo y encuadernador; Oscar W. Neebe, 27 años, hombre de negocios, anarquista; Adolf Fischer, 30 años, periodista; Louis Lingg, 22 años, carpintero; George Engel, 50 años, tipógrafo y periodista; Samuel Fielden, 39 años, pastor metodista y obrero textil; Albert Parsons, 38 años, héroe de la Guerra de Secesión, ex candidato a la Presidencia de los Estados Unidos por los grupos socialistas, periodista; Rodolfo Schnaubelt, cuñado de Schwab, y los traidores William Selinger, Waller y Schrader, ex integrantes del movimiento obrero, que se vendieron a la policía, testificaron en falso contra quienes llamaban "camaradas" y cuyo perjurio fue posteriormente comprobado, cuando ya sus declaraciones habían sido acogidas por el tribunal y ahorcados cuatro de los acusados.


El 15 de julio de 1886, el Fiscal Grinnell, como representante del Estado de Illinois, empezó la acusación por los delitos de conspiración y asesinato de policías, prometiendo probar en el juicio quién había arrojado la bomba en la plaza Haymarket. Fundada la acusación en que los procesados pertenecían a una "asociación secreta" que proponía hacer la revolución social y destruir el orden establecido, empleando la dinamita para ello.


El 1º de mayo -según Grinnell- era el día señalado para iniciar la subversión, "pero causas imprevistas lo impidieron". Así quedó aplazada -decía- para el 4 de mayo, en la plaza de Haymarket.


El plan revolucionario -dijo el Fiscal- había sido preparado por August Spies; pero no sólo eso, también había encendido la mecha de la bomba, antes de que la lanzara Schnaubelt sobre los policías.


Según el Fiscal: "la vasta conspiración es obra de la Internacional. Los miembros de dicha asociación se dedican, unos a la propaganda, otros a la fabricación de bombas, y, otros, a entrenar en el manejo de las armas a sus afiliados".


Demostró Grinnell que todos los acusados eran anarquistas o socialistas, lo que ellos reconocieron de buen grado, pero no pudo probar su participación directa en el delito que les imputaba.


Los testigos utilizados por la acusación eran el capitán de policía Bonfield, que ordenó disparar contra la multitud en Haymarket y los ex anarquistas Waller, Schrader y Selinger, que depusieron contra sus antiguos camaradas, descaradamente coaccionados por la policía. Waller aseguraba que sí existió conspiración, pero se confundió ante las miradas de los que lo habían considerado un compañero, y entonces el Fiscal interrogó a Schrader. Pero éste, "más cobarde que vil", titubeó tanto, su declaración se hizo tan contradictoria y torpe, que el Procurador del Estado gritó a la defensa:


"Llevaos este testigo, no es nuestro, es vuestro".


José Martí dijo expresamente en su crónica de los sucesos: "No se pudo probar que los ocho acusados del asesinato del policía Degan hubieran preparado ni encubierto siquiera una conspiración que rematase con su muerte. Los testigos fueron los policías mismos, y cuatro anarquistas comprados, uno de ellos confeso de perjurio. Lingg mismo, cuyas bombas eran semejantes, como se vio por el casquete, a la de Haymarket, estaba según el proceso, lejos de la catástrofe. Parsons, contento de su discurso (ya pronunciado) contemplaba la multitud desde un lugar vecino. El perjuro fue quien dijo, y desdijo luego, que vio a Spies encender el fósforo con que se prendió la mecha de la bomba, que Lingg "cargó con otro hasta un rincón cercano a la plaza en un baúl de cuero", que la tarde de los seis muertos en McCormik's acordaron los anarquistas, a petición de Engel, armarse para resistir nuevos ataques. Que Spies estuvo un instante en el lugar en que se tomó el acuerdo. Que en su despacho había bombas, y en una u otra casa, rimeros de "Manuales de Guerra Revolucionaria". Lo que sí se probo con plena prueba, fue que, según todos los testigos adversos, el que arrojó la bomba era un desconocido".


HABLAN LOS SENTENCIADOS


El 20 de agosto de 1886, ante el tribunal en pleno, fue leído el veredicto del jurado: condenados a muerte Spies, Schwab, Lingg, Engel, Fielden, Parsons, Fischer, a 15 años de prisión, Oscar W. Neebe.


Como última gracia se les concedió el uso de la palabra a los sentenciados.


DISCURSO DE AUGUST SPIES


 



Augusto Spies
"Al dirigirme a este tribunal lo hago como representante de una clase social enfrente de los de otra clase enemiga, y empezaré con las mismas palabras que un personaje veneciano pronunció hace cinco siglos en ocasión semejante: "Mi defensa es vuestra acusación; mis pretendidos crímenes son vuestra historia".


"Se me acusa de complicidad en un asesinato y se me condena, a pesar de que el ministerio público no ha presentado prueba alguna de que yo conozca al que arrojó la bomba, ni siquiera de que en tal asunto haya tenido intervención alguna. Sólo el testimonio del Procurador del Estado y de Bonfield, y las contradictorias declaraciones de Thomson y de Gillmer, testigos pagados por la policía, pueden hacerme pasar como criminal".


"¿Qué hemos dicho en nuestros discursos y en nuestros escritos?


"Hemos explicado al pueblo sus condiciones y relaciones sociales; le hemos hecho ver los fenómenos sociales y las circunstancias y leyes bajo las cuales se desenvuelven; por medio de la investigación científica hemos probado hasta la saciedad que el sistema del salario es la causa de todas las iniquidades, iniquidades tan monstruosas que claman al cielo. Nosotros hemos dicho, además, que el sistema del salario, como forma específica del desenvolvimiento social, habría de dejar paso, por necesidad lógica, a formas más elevadas de civilización -que dicho sistema preparaba el camino y favorecía la fundación de un sistema cooperativo universal, que tal es el Socialismo. Que tal o cual teoría, tal o cual diseño de mejoramiento futuro, no eran materia de elección, sino de necesidad histórica, y que para nosotros la tendencia del progreso era la de una sociedad de soberanos en la que la libertad y la igualdad económica de todos produciría un equilibrio estable como base y condición del orden natural".


DISCURSO DE MIGUEL SCHWAB


 



Miguel Schwab
"Hablaré poco, y seguramente no despegaría mis labios si mi silencio no pudiera interpretarse como un cobarde asentimiento a la comedia que acaba de desarrollarse.


"Habláis de una gigantesca conspiración. Un movimiento social no es una conspiración, y nosotros todo lo hemos hecho a la luz del día.


No hay secreto alguno de nuestra propaganda. Anunciamos de palabra y por escrito una próxima revolución, un cambio en el sistema de producción de todos los países industriales del mundo, y ese cambio viene, ese cambio no puede menos que llegar...


"Si nosotros calláramos, hablarían hasta las piedras. Todos los días se cometen asesinatos; los niños son sacrificados inhumanamente, las mujeres perecen a fuerza de trabajar y los hombres mueren lentamente, consumidos por sus rudas faenas, y no he visto jamás que las leyes castiguen estos crímenes...


"El socialismo, tal como nosotros lo entendemos, significa que la tierra y las máquinas deben ser de propiedad común del pueblo. La producción debe ser regulada y organizada por asociaciones de productores que suplan a las demandas del consumo. Bajo tal sistema todos los seres humanos habrán de disponer de medios suficientes pera realizar un trabajo útil, y es indudable que nadie dejará de trabajar.



"Tal es lo que el socialismo se propone. Hay quien dice que esto no es americano.


Entonces, ¿será americano dejar al pueblo en la ignorancia, será americano explotar y robar al pobre, será americano fomentar la miseria y el crimen? ¿Qué han hecho los partidos políticos tradicionales por el pueblo? Prometer mucho y no hacer nada, excepto corromperlo comprando votos en los días de elecciones. Es natural, después de todo, que en un país donde la mujer tiene que vender su honor para vivir, el hombre se vea obligado a vender su conciencia..."


DISCURSO DE OSCAR W. NEEBE


 



Oscar B. Neebe

"Durante los últimos días he podido aprender lo que es la ley, pues antes no lo sabía. Yo ignoraba que pudiera estar convicto de un crimen por conocer a Spies, Fielden y Parsons...



"Habéis probado que organicé asociaciones obreras, que he trabajado por la reducción de horas, que he hecho cuando he podido por volver a publicar el Arbeiter Zeitung: he ahí mis delitos. Pues bien, me apena la idea de que no me ahorquéis, honorables jueces, porque es preferible la muerte rápida a la muerte lenta en que vivimos. Tengo familia, tengo hijos, y si saben que su padre ha muerto lo llorarán y recogerán su cuerpo para enterrarlo. Ellos podrán visitar su tumba, pero no podrán, en caso contrario, entrar en el presidio para besar a un condenado por un delito que no ha cometido. Esto es lo que tengo que decir. Yo os suplico: ¡Dejadme participar de la suerte de mis compañeros! ¡Ahorcadme con ellos!"




DISCURSO DE ADOLF FISCHER


 



Adolf Fischer
"No hablaré mucho; solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponéis, porque no he cometido crimen ninguno. He sido tratado aquí como asesino y sólo se me ha probado que soy anarquista. Pero si yo he de ser ahorcado por profesar mis ideas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo nada que objetar.


Si la muerte es la pena correlativa a nuestra ardiente pasión por la redención de la especie humana, entonces yo lo digo muy alto: disponed de mi vida.


"Yo no he cometido en mi vida ningún crimen. Pero aquí hay un individuo que está en camino de llegar a ser un criminal y un asesino, y ese individuo es Mr. Grinnell, que ha comprado testigos falsos a fin de poder sentenciarnos a muerte. Yo le denuncio aquí públicamente. Si creéis que con este bárbaro veredicto aniquiláis nuestras ideas, estáis en un error, porque éstas son inmortales. Este veredicto es un golpe de muerte dado a la libertad de imprenta, a la libertad de pensamiento, a la libertad de palabra, en este país. El pueblo tomará nota de ello. Es cuanto tengo que decir".




DISCURSO DE LOUIS LINGG


 



Louis Lingg



"Me acusáis de despreciar la ley y el orden. ¿Y qué significan la ley y el orden? Sus representantes son los policías, y entre éstos hay muchos ladrones. Aquí se sienta el capitán Schaack. Él me ha confesado que mi sombrero y mis libros habían desaparecido de mi oficina, sustraídos por los policías. ¡He ahí vuestros defensores del derecho de propiedad!



"Yo repito que soy enemigo del orden actual y repito también que lo combatiré con todas mis fuerzas mientras respire".





DISCURSO DE GEORGE ENGEL


 



George Engel
"Es la primera vez que comparezco ante el tribunal americano, y en él se me acusa de asesino. ¿Y por qué razón estoy aquí? ¿Porqué razón se me acusa de asesino? Por la misma que tuve que abandonar Alemania, por la pobreza, por la miseria de la clase trabajadora.


"Aquí también, en esta 'libre república', en el país más rico del mundo, hay muchos obreros que no tienen lugar en el banquete de la vida y que como parias sociales arrastran una vida miserable. Aquí he visto a seres humanos buscando algo con qué alimentarse en los montones de basura de las calles.


"¿En que consiste mi crimen?


"En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social en que sea imposible el hecho de que mientras unos amontonan millones beneficiando las máquinas, otros caen en la degradación y en la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizados en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, a la libertad y al bienestar...


"Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato al sistema que da el privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quiénes son sus enemigos y quiénes sus amigos. Todo lo demás yo lo desprecio; desprecio el poder de un gobierno inicuo, sus policías y sus espías. Nada más tengo que decir".



DISCURSO DE SAMUEL FIELDEN (Pastor Metodista)


 



Samuel Fielden
"Habiendo observado que hay algo injusto en nuestro sistema social, asistí a varias reuniones populares y comparé lo que decían los obreros con mis propias observaciones. Mas, no conocía el remedio a los males sociales. Pero discutiendo y analizando las cosas y examinando los remedios puestos en boga actualmente, hubo quien me dijo que el socialismo significaba la igualdad de condiciones, y ésta fue la enseñanza. Comprendí enseguida aquella verdad, y desde entonces fui socialista. Aprendí cada vez más y más; reconocí la medicina para combatir los males sociales, y como me juzgaba con derecho para propagarla, la propagué..


"Si me juzgáis convicto de haber propagado el socialismo y yo no lo niego, entonces ahorcadme por decir la verdad....


"Si queréis mi vida por invocar los principios del socialismo, como yo entiendo que los he invocado en favor de la humanidad, os la doy contento y creo que el precio es insignificante ante los resultados grandiosos de nuestro sacrificio...".



DISCURSO DE ALBERT PARSONS


 



Albert Parsons
"Me preguntáis que fundamentos hay para concederme una nueva prueba de mi inocencia. Yo os contesto y os digo que vuestro veredicto es el veredicto de la pasión, engendrado por la pasión y realizado, en fin, por la pasión de la ciudad de Chicago. Por este motivo, yo reclamo la suspensión de la sentencia y una nueva prueba inmediata. ¿Y qué es la pasión? Es la suspensión de la razón, de los elementos de discernimiento, de reflexión y de justicia necesarios para llegar al conocimiento de la verdad. No podéis negar que vuestra sentencia es el resultado del odio de la prensa burguesa, de los monopolizadores del capital, de los explotadores del trabajo...


"Yo estaba libre y lejos de Chicago cuándo vi que se había fijado la fecha de la vista de este proceso. Juzgándome inocente y sintiendo asimismo que mi deber era estar con mis compañeros y afrontar con ellos, si era preciso, la sentencia; que mi deber era también defender desde aquí los derechos de los trabajadores y la causa de la libertad y combatir la opresión, regresé sin vacilar a esta ciudad. Me dirigía a la casa de mi amiga Miss Ames, en la calle Morgan. Hice venir a mi esposa y conversé con ella algún tiempo. Mandé aviso al capitán Black, que estaba aquí pronto a presentarme y constuirme preso. Me contestó que estaba dispuesto a recibirme. Vine y me encontré a la puerta de este edificio, subimos juntos y comparecí ante este tribunal. Sólo tengo que añadir: aun en este momento no tengo por qué arrepentirme".


 



Historia de América


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