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Revista Espartako.cl

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Documento de Historia Nº 026. 13 de Agosto de 2001


Por Prof. Carlos Martínez M.

Grandes Civilizaciones Americanas

Algunas teorías en torno al origen de los primeros pobladores de América

 


América antes de la llegada de Colón, destacándose las 3 civilizaciones existentes a fines del siglo XV: Aztecas, Mayas e Incas.



Generalmente cuando se habla de las Civilizaciones americanas se piensa básicamente en los Mayas, Aztecas e Incas, sin embargo, ellas son sólo una muestra de lo que otras culturas hicieron antes, así por ejemplo, en Mesoamérica encontramos la imponente ciudad de Teotihuacan, que fue desarrollada por los toltecas. Además se destacan los olmecas (México, estados de Veracruz y Tabasco); los totonacas (México, estados de Puebla y Veracruz), mientras que en Sudamérica, se desarrollaron las culturas Tiahuanaco (en torno al lago Titicaca), Chavín (norte del Perú), Nazca (Perú, costa sur); Chimú (Perú, costa norte).


Los Mayas


Su historia se divide en dos períodos, conocidos como el “Viejo Imperio”, (siglos IV y X d. C.) y “Nuevo Imperio” (siglos XI y XVI d. C.). El término “imperio”, para el caso de los mayas no conlleva ninguna significación política, sino más bien sirve para determinar una macrozona con una cultura similar, ya que los mayas nunca constituyeron un Estado, y salvo la existencia de la “Liga de Mayapán” (siglos XI y XII d. C.), formada por las ciudades de Chichén-Itzá, Mayapán y Uxmal, tuvieron una organización estadual sobre el territorio.


El territorio maya durante el “Viejo Imperio” se encontraba en la región del Petén, en la actual Guatemala. Allí levantaron varias ciudades que después la selva ocultó: Copán, Uaxactún, Tikal, Palenque, Piedras Negras, etc. Estas eran básicamente centros religiosos y cada una estaba constituida de un complejo centro ceremonial, barriadas residenciales para la nobleza y los sacerdotes, centros astronómicos y canchas para el juego de pelota. Además de mercados y plazas para reuniones masivas. Todo este complejo urbano era realzada con la presencia de innumerables esculturas, estatuas y estelas. En las afueras de la ciudad se agrupaban las chozas del pueblo.


 

Civilización maya habría terminado por una sequía

El sol que adoraban los mayas pudo precipitar su fin como cultura, pues científicos especulan que éste se debería a período de gran sequía.
La civilización maya, que fue cuna de grandes astrónomos, pudo haber sucumbido en parte por culpa del Sol, ya que se han descubierto en la península de Yucatán períodos de sequía de hasta 200 años relacionados con el brillo del astro.
Los mayas, una de las culturas más desarrolladas de occidente, comenzaron a construir grandes ciudades y pirámides en América Central hacia el siglo dos después de Jesucristo, pero en el siglo noveno su fulgor comenzó a decaer.
Científicos de la Universidad de Florida han estudiado los sedimentos del lago Chichancanab, situado en el centro norte de la península de Yucatán, en México, y han comprobado que las capas de sulfato cálcico, que aumentan en los períodos de sequía, se han ido depositando en el fondo del lago de un modo peculiar.
La pecuiaridad radica, según David Hodell, profesor de geología de esa universidad, en el ciclo de 208 años en el que los sedimentos calcáreos se han ido depositando, porque son casi idénticos a otros ciclos ya conocidos de 206 años en la intensidad solar. Los científicos, que en 1995 ya establecieron una cierta relación entre los períodos de sequía y la actividad del Sol, han comprobado ahora que el ciclo solar descubierto coincide con el inicio del declive de la civilización maya. (EFE)

(Tomado del Diario MTG 18/05/2001)

Hacia el siglo X d. C., misteriosamente las ciudades mayas fueron abandonadas, según algunos por epidemias y fenómenos naturales,como sequias, sin embargo, la opinión más acertada parece ser la de Alejandro Lipschutz ( 1 ), que tras observar las pinturas de la ciudad de Bonampak concluye que fueron rebeliones de campesinos contra los abusos de los señores mayas las que terminaron con la cultura urbana de los mayas, luego de lo cual, estos volvieron a los campos. Cabe destacar otra importante teoría que habla de que los mayas agotaron las tierras agrícolas cercanas a las ciudades y que cada vez era menos la producción de alimentos por lo que estos se trasladaron masivamente, abandonando sus ciudades, tras una larga hambruna. (VER CUADRO AL MARGEN)


Hacia el siglo XI d. C., la cultura maya renace, dándose a este período el nombre de “Nuevo Imperio”, pero lo hace en otra zona, en la Península de Yucatán, México, y surge en torno a tres grandes ciudades Chichén-Itzá, Mayapán y Uxmal, que formaron la “Liga de Mayapán”. Esta nueva cultura maya tenía una gran diferencia con la anterior básicamente por la influencia de elementos culturales nahuas del norte, como eran los sacrificios humanos y las guerras. Esencialmente la unión de las tres ciudades era por motivos comerciales, creando una importante red que pronto rivalizó con los pueblos nahuas del norte y finalmente con los aztecas.


La Liga, sin embargo, no duró mucho tiempo y ya en el siglo XIII las ciudades de Chichén-itzá y Mayapán entraron en una guerra que se prolongaría por más de 200 años, imponiéndose la ciudad de Mayapán, pero, al poco tiempo los derrotados se rebelaron y destruyeron la ciudad. Ese era el estado de los mayas a la llegada de los españoles (1527), que no tuvieron ninguna dificultad en conquistar a un pueblo agotado por la guerra, en 1546.


a) Las ciencias: Los mayas fueron excelentes astrónomos logrando calcular con mayor precisión la duración del año solar que los europeos un milenio después. Su sistema numérico era vigesimal e incluía el concepto cero, mil años antes que los europeos lo copiaran de los árabes.


b) La escritura: Desarrollaron una escritura ideográfica, es decir, cada dibujo o letra representaba una idea o concepto.


c) Arte: La arquitectura maya es colosal, con sus grandes centros urbanos, cuyo eje siempre fue el centro ceremonial. Además la preciosa ornamentación que contaba cada ciudad aun hoy deslumbra a los que las visitan. La pintura, es difícilmente observable por el deterioro de las construcciones, sin embargo, un hermoso ejemplo se encuentra en la ya citada ciudad de Bonampak. Mientras, la escultura es quizás una de las más importantes y significativas muestras de la cosmovisión maya, en innumerable estelas han representado toda su sabiduría, ya que estas eran construidas para conmemorar hechos relevantes de su vida política, cultural o religiosa.


Los Aztecas


Aparecieron en el valle de México hacia el siglo XIV d. C., provenientes del norte, instalándose al lado del lago Texcoco, fundando ahí la ciudad de Tenochtitlán, en una isla al centro del lago, la que estaba unida a la orilla por puentes, lo que les permitía una defensa contra los otros pueblos que habitaban en torno al lago, Chichimecas, cholulas, totonacas, méxicas, tlaxcaltecas, etc. A los cuales se impusieron rápidamente en menos de 100 años. Eran hábiles guerreros, pero su cultura era pobre, por lo que fueron penetrados por elementos culturales de los pueblos vecinos, principalmente de los toltecas, que a su vez habían sido influenciados por los mayas.


Sin embargo, los aztecas aportaron una novedosa y sangrienta costumbre a los pueblos del valle de México, su afición a los sacrificios humanos, que tenían una importante relación con su creencia en que ellos eran los encargados de preservar el orden del universo, calmando el apetito voraz de sus dioses con sangre humana.


Su capital Tenochtitlán fue en su época la ciudad más grande del mundo con una población cercana al medio millón de habitantes, contaba con un sistema de que distribuía agua potable a todos los rincones de la ciudad, además poseía un sistema de alcantarillado para evacuar las aguas servidas, tres calzadas la unían a tierra firme, una de ellas de las de 8 kilómetros. Su centro, la plaza de Tlatelolco reunía diariamente a más de 50.000 personas que comercializaban productos provenientes de todo el imperio, el Zócalo era su centro político-administrativo, allí se encontraban los gigantescos templos dedicados a Huitzilopochtli, Tlaloc y Quetzalcoatl, así como el palacio imperial. Esta gigantesca ciudad era adornada por bellísimos jardines de coloridas flores.


La sociedad azteca estaba constituida por una compleja organización social, la ciudad se dividía en cuatro barrios, y estos en clanes, los calpullis (20 en total), que eran dueños colectivamente de una porción de la tierra. La nobleza la formaban los descendientes de los fundadores de los clanes y algunos miembros destacados de los calpullis. La clase sacerdotal, tenían una fuerte influencia social y eran los encargados de efectuar los sacrificios humanos. Los hombres libres o macehuales, eran la inmensa mayoría de la población y se dedicaban básicamente al cultivo. Finalmente, también tenían esclavos, pero su número era pequeño y eran básicamente prisioneros de las guerras floridas o deudores morosos.


La cabeza del imperio era el Uei Tlatoani, o emperador, elegido por la nobleza azteca y cuyo cargo era vitalicio. Junto a él se elegían a cuatro señores principales que lo asesorarían, y finalmente se elegía un primer ministro llamado Cihuacoatl (mujer serpiente).


La economía azteca se sustentaba básicamente en la agricultura, cuyo principal producto era el Maíz, del que obtenían una infinidad de productos. La escasez de suelos agrícolas los llevó a crear Chinampas o jardines flotantes en los márgenes del lago. Otra actividad importantísima era el cobro de tributos a los pueblos sojuzgados y el comercio, que se realizaba en toda Mesoamérica.


La religión azteca es sumamente rica, no tanto por su originalidad, sino por que reúne todas las creencias mesoamericanas. Su dios principal Huitzilopochtli, representado como un ave, era el dios de la Guerra, mientras que su contrario era Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, que era el dios civilizador, de fuerte influencia azteca. Tlaloc era el dios de la lluvia y por lo tanto de la agricultura, Tezcatlipoca era su dios creador. Según su mitología este último se dividió en cuatro (agua, viento, fuego y tierra), los que habrían creado y destruido cuatro veces el universo, por lo que los aztecas debían contener el ansia de sangre de los dioses mediante sacrificios humanos, para que no destruyeran el mundo, es decir, se consideraban como reguladores del equilibrio universal. Para proveerse de prisioneros para el sacrificio, cada primavera efectuaban las “Guerras Floridas”, en las que la intención no era matar a los enemigos sino simplemente aturdirlos y llevarlos a sus templos donde los sacerdotes procedían al sacrificio, ya sea como un combate de gladiadores sobre la piedra del sol o sobre una piedra sacrificial, en la que se le arrancaba el corazón y la sangre era conducida hacia el suelo por canales dispuestos con esa exclusiva finalidad. En el caso de los gladiadores, básicamente el prisionero era parado sobre la piedra con un arma sin filo, mientras desde abajo cuatro guerreros con armas afiladas lo herían, luego de la muerte del prisionero, se le arrancaba la piel, la que era usada por un sacerdote por varios días hasta que ésta se secaba, al cabo de un tiempo el sacerdote se despojaba de la piel y dejaba ver su piel fresca y rejuvenecida. El significado es obvio, la tierra para continuar su circulo vital debe morir en el invierno, para florecer, con más vigor en la primavera.


El Tawantinsuyo (los Incas)


Provenientes del lago Titicaca, este grupo quechua formó en la sierra peruana un importante imperio, cuya capital fue Cuzco (siglo XIV d. C.). Ocuparon un enorme territorio (Ecuador, Perú, Bolivia y partes de Colombia, Argentina y Chile). Este imperio, autodenominado el Tawantinsuyo (los cuatro rincones del mundo), sin embargo, se usa más el término Incas, por convención.


La base de su sociedad era el “ayllu”, un clan compuesto por varias familias consanguíneas y que eran dueños colectivos de una porción de tierra agrícola.


La clase noble, los “Orejones” representaban la cúpula de la sociedad y de ella salían las autoridades políticas, administrativas militares y religiosas de todo el imperio. El poder residía en el Inca, dios e hijo de los dioses, cuyo poder era absoluto y vitalicio, pero no hereditario (ya que él elegía entre sus hijos a su sucesor), el Inca practicaba la poligamia y su esposa principal era generalmente su hermana, a la nobleza pertenecían también los “Amautas”, cuya función era mantener la tradición oral y las leyes, además de descifrar los “Quipus”. Los yanaconas, eran los sirvientes de la nobleza. Además estaban las “vírgenes del sol” o “acllacuna”, destinadas al servicio religioso o como concubinas del Inca. Los “Hatunruna” eran agricultores, soldados y pueblo en general, el “puric” o miembro del “hatunruna” gozaba de escasos derechos sociales, incluso el Estado le seleccionaba la esposa si no se casaba antes de los 20 años. Un funcionario imperial distribuía las tierras del “ayllu”, cuyo fruto era repartido entre el “ayllu” y el “Inca”. También estaban los “Curacas” que eran administradores locales del Inca.


Los pueblos dominados tras la guerra, eran integrados como una provincia más al imperio, debiendo someterse a las leyes, religión y cultura incásica, de lo contrario, eran deportados en masa a tierras de indios más dóciles (“mitimaes”), como fue el caso de los que habitaron en el Pucará de Chena, en el valle central de Chile.


Para poder administrar un territorio tan grande, contaban con una compleja red de caminos y de miles de funcionarios públicos que recorrían el imperio recolectando impuestos e información, la que era anotada en los “quipus” (hecho con cuerdas y que tenían nudos de distintos colores y tamaños que representaban generalmente cantidades), los que eran enviados frecuentemente al Cuzco, llevados por los “Chasquis” o mensajeros del Inca. Para lograr tan eficiente sistema de comunicaciones, en distintos puntos de los caminos existían Tambos, que eran refugios, que siempre tenían alimentos frescos y donde aguardaba un Chasqui, para continuar con el mensaje.


La economía se basaba en la agricultura, básicamente de maíz y papa, pero además cultivaban quínoas, camotes, zapallos, etc. Además de coca, la que tenía un uso muy difundido en todo el imperio. En tanto, criaban llamas y vicuñas, de los que obtenían lana y carne.


Su religión tenía como dios principal a Viracocha o Pachacamac (en la costa), dios creador que raramente intervenía en los asuntos humanos. Su esposa era Pachamama (la tierra), además se veneraba a Inti (el sol), que fue el más celebrado y de quien el Inca era su hijo directo y máximo representante.


Los incas no conocieron la escritura, se cree que por una cuestión netamente practica no se desarrolló, ya que el quipu, era más útil en la medida que les servía para poder administrar mejor sus recursos.




NOTAS

1 Lipschutz, Alejandro. “Los muros pintados de Bonampak”. Edit. Universitaria. Santiago, Chile, 1971.

 



Historia de América


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